Si por algunas incidencias en el calendario hubiese superado los 365 días que me hacen tan lejano el 15 de junio, votaría. Sí, sólo eso. He descubierto antes de la primera vuelta, pero más aún en estos congestionados días políticos que la única y verdadera voz de protesta, el único poder que no nos han quitado y ante todo, la única muestra de algo que parece escaso en las decisiones de los gobiernos, la coherencia, es el voto.
La indiferencia es inútil, así que la alternativa de aislamiento por el mundial deja de ser una opción. El verdadero obstáculo para el momento de seriedad y concentración que exige la próxima decisión del futuro del país es la "batucada" de información, mucho menos que la de los partidos, que ha inundado casi de forma abrupta, y hasta innecesaria, la denuncia, los debates, la opinión, y de hecho, la verdadera realidad que se vive en el país brasilero. Yo ya sé que en Brasil se baila samba. Yo ya sé que el abstencionismo no vale para legitimar...
Parece, sin embargo, que muy poco importa la denuncia y la protesta, opción que también se me ha anulado. No, no es el olvido el problema de este país, es la sordera. Atascadas en, de nuevo, el show mediático quedan las estadísticas, las declaraciones, los incontenibles hechos que demuestran que los mismos que buscan el orden social son precisamente quienes lo violan. Vanos son los intentos de enlistar los desastres de gobiernos anteriores si se entienden precisamente como anteriores y no como desencadenantes de tantos desastres actuales. Yo ya sé que la impunidad es derecho en nuestro país...
¿Qué hay de la alternativa de la "corta expresión", la "corta denuncia"? Poner a cantar al pajarito y mostrar más que caras en el face es mi última opción fallida. Las redes han caído en dos excesos- ¡ciclo vicioso de la libre expresión!- publico lo que pienso con absoluta libertad, a la que después aludo cuando no asumo las consecuencias sociales-pero claro que sociales- de mi publicación. Una nueva forma de evadir el debate: "debatiendo". Los que dicen querer la paz, y los que dicen oponerse a ella, terminan envueltos en la peor de las guerras. Insultos, pasados revueltos, e ignorancia, mucha ignorancia, constituyen los estados y las imágenes de un tiempo para acá. Unido todo esto a los que simplemente no pueden aceptar que se piensa de distintas formas.Yo ya sé que todo lo llevamos al plano de los odios...
No sé si un voto más cuente en las próximas elecciones, pero por más paradójico que suene, cuanto pesa un voto menos. Votaría por Santos por las mismas razones por las que lo hará mayoría, pero de seguro no me sentiría más inteligente, ni más sensata por hacerlo. ¿Cómo puede hacerme más lista cumplir con un deber ciudadano? ¿Cómo aumenta mi sensatez responder a lo evidente? La lucha no es entre facciones y discursos de poder, la lucha el domingo es contra nosotros mismos, nuestro total indiferencia, nuestro fuerte desinterés. Si vamos a construir un país, cualquiera que sea, que sea el de la mayoría. ¡Midamos nuestros intereses! ¡Mostremos desde ahora la vocación social que imperará los próximos años, antes de que se configuren sus consecuencias! El 15 no podré hacer nada más que esperar. No podre actuar en la única acción que cuenta... pensar desde ahora cómo asumir desde mis micros realidades, esa paz de barrio y de escuela, esa injusticia de trato y de palabra, el panorama nacional que se viene y que puede llegar a ser muy duro.
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