ABRIL
De más de 900 casos de víctimas afectadas por el absurdo crimen del ácido en los últimos 10 años, sólo se conocen 3 condenas. ¿Cuál es entonces el cambio en el pensamiento que ha ocasionado un nuevo debate en torno a las medidas de prevención y justicia al respecto? Un nombre: Natalia Ponce. Otro nombre: Jonathan Vega. Si el apellido del país es la corrupción, y la corrupción penetra millares de casos penales, e incluso antes, sume los delitos en una mediocridad investigativa, ¿Por qué ahora nos indigna saber como se manejan las relaciones del poder en el país? Un apellido: Colmenares. A pesar de que en múltiples estudios ha sido confirmado que la principal causa de accidentes de tránsito en Colombia no es el alcohol, ¿por qué una agresiva indignación general frente a los borrachos en el volante? Un caso: el joven Salamanca. ¡50 años! ¡Han sido décadas de violencia innombrable entre guerrillas, paramilitares, soldados y civiles...! Colombia necesitaba auto-crearse un símbolo para entenderla: aquella imagen de Ingrid Betancourt arrodillada con el rosario en manos. Colombia necesita auto-recrearse figuras de héroes y villanos a los que amar y odiar.
En medio del cómic creado por una sociedad que cada día está más degradada (ni siquiera en las más descaradas series policíacas he visto la atrocidad del ácido) y masificado y reproducido por los medios de comunicación, viven en silencio las víctimas de quién sabe cuántos atropellos. ¿Por qué esperar entonces a individualizar los casos para actuar? ¿Existe un momento específico para actuar? Si la obsesión de un hombre por su antigua amiga hubiera cesado, y Natalia conservará su salud intacta, ¿seguiríamos tratando este tipo de delitos como una "lesión personal"? ¿Continuaría el vacío en las regulaciones para el mercadeo de los ácidos? Sí y sí. Desde el primer momento de la configuración de nuestro Estado, hemos necesitado la figura del florero de Llorente.
El crimen en nuestro diario vivir, por esencia, es silencioso. Noto, sin embargo, varias modalidades en ese silencio: "se calla", "lo callan" "nos callamos" Siempre me he asombrado del gran despliegue informativo con cada caso excepcional, y entonces es cuando pienso que la función investigativa y periodística no sólo debería ser actual y contemporánea, sino también pasada, en retrospectiva, y principalmente, preventiva. Hay que contarlo todo ya, para que antes de que empecemos nuevos debates informativos y judiciales, no haya otro nombre de por medio.
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