miércoles, 15 de enero de 2014

LOS ALKA SETZER COLOMBIANOS


Es patética la forma inmediata en que se olvida la frase que clama por nuestro recuerdo. Parafraseando una de sus muchas formas: “los colombianos no tienen memoria” Debe ocurrir un acontecimiento inesperado, generalmente violento y catastrófico, para que entonces sacudiendo el polvo que el tiempo ha dejado, vislumbremos en nuestro interior que esto o aquello ya pasó, y que posiblemente, seguirá pasando. Es en ese momento cuando algún indignado escribe, pinta, siente: “los colombianos no tienen memoria”, y todos los colombianos, sólo por ese momento, bajan la cabeza y suspiran por su olvido, para luego caer transitoriamente en él. Creo yo que si bien muchos cabemos allí, hay otra frase, que explica la primera, que es muchísimo más penosa que esta y que puede describirnos aún mejor: “los colombianos no tenemos opinión.” Baste ver cómo se organiza y re-organiza nuestra mente ante cualquier forma de constante chismorreo, publicidad popular y principalmente titular de noticiero.

Creo que la atadura más grande que ha creado el conocimiento es eso que llaman “Cultura General”. ¿Qué tal si en vez de saber en qué año terminó la Segunda Guerra Mundial, entendiéramos de una vez por todas que el carro y el alcohol no van de la mano? Es decir, ¿Qué tal si cambiáramos la cultura general por una cultura social? En el vano ánimo de saberlo todo, de conocerlo todo, nos olvidamos de entenderlo todo. ¡Cuánto nos pesa la crucifixión pública del no saber! Entonces flotamos más que entre noticias, entre lo que se dice de ellas, o entre lo que los medios quieren que sepamos de ellas. Corresponde a un Estudio Cultural explicar el porqué del papel estructurante de los medios en la sociedad, pero es de mucha claridad no sólo como ellos nos dicen qué pensar, sino cómo pensarlo, cuándo pensarlo y hasta cuándo pensarlo.
Sufrimos de paranoia por “la gripe porcina” las dos semanas que la enfermedad tuvo ruido. Nos olvidamos del terremoto de Haití porque ya no se menciona nada de la actualidad del aún arruinado país. Nos acostumbraron a ser sumisos de la peor clase, sumisos efervescentes, a la espera por prenderse como los fosforos. ¿Qué pasa si yo no sé cuántos títulos gano Schumacher, si nunca canté una canción de Diomedez, si nunca vi un partido de Cristiano, o lo más latente, si nunca entendí el papel de la Procuraduría? Pasa mucho, quedas tachado en la ignorancia de no tener cultura general, porque todas estas son noticias de gigante envergadura social, o perdón, son noticias de gigante habladuría social. De repente todos somos seguidores de la Formula 1, hacemos parte de “La Fanaticada”, nos vestimos de blanco los fines de semana, y escribimos revolucionariamente con la mano izquierda. 
Sí, somos de la peor clase de sumisos… los que no saben de qué dependen, manipulados sin darse cuenta. Somos de temporadas, de modas, de escándalos. No nos damos la tarea de investigar, de ahondar en el hecho, de entender que incluso el sentido común está manipulado. ¿Pero para qué? Escribamos todos en el Facebook lo mucho que apoyamos a Petro ,aunque lo único que sepamos de él y su gestión es que fue destituido por Ordoñez. Escena típica de Universidad: leamos el diario del Ché, y vamos por la hoz porque somos ahora comunistas.

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