martes, 7 de enero de 2014

ALEX: EL SONIDO CON PIES.

La primera vez que lo oí caminaba hacia la catedral después de haber recorrido la plaza custodiada por un altísimo Don Pedro de Heredia. Todos seguían caminando, y solo unos pocos giraban involuntariamente su cuello para localizarlo. En ese momento no lo vi. Sólo me sentí acogida por la cadeneta de sonidos invisibles que suspiraba un saxofón lejano. Ahora, con los cachetes inflados, un gorrito verde doblado arriba para destapar una piel rojiza y pequeñas gotas de sudor acumuladas en la nariz, se me presenta el autor de esa melodía tempranera. Su nombre: Alex. Nacionalidad: Peruano.
Como si se preparara para una metafórica guerra musical, de su bolso cuelgan al menos una decena de tubos. "Bueno, no todo: la caña es de guadua,  la abrazadera es de lata, y los huecos se hacen con taladro." Fue su padre el que le enseñó a hacer esa certera imitación del saxo que lleva a la boca. Él era músico. No dejo de observar su instrumento. Notoriamente más pequeño que un saxo, su eco atraviesa las murallas, y en especial la estructura de la Torre del Reloj, por la que el Sr Alex siente una especial preferencia. "Si me vas a grabar que salga la Torre, quiero que en el Perú vean que estuve aquí." Escucharlo hablar me recuerda que él es otro caminante.
"No te molestes, es que quiero verme en vídeos, y recordar a Cartagena" me dice cuando filmamos en nuestra tercera locación los solfeos que aprendió a hacer de oído desde Perú, luego en Quito, Ipiales, la frontera con Tulcán para detenerse en Colombia, específicamente: Pasto. En Pasto gozó y aprendió mucho por y con sus fiestas. Fue allí cuando "le dijeron" que tenía que caminar por Colombia. "Me dijeron que aquí nadie decía nada" Subió hacia Cali, luego al eje cafetero. En Bogotá le hablaron de un sitio turístico llamado Cartagena. "Fue la primera vez que monté en avión. Hice un esfuerzo para venir hasta acá." ¿Cartagena para el músico? "Es tan lindo, maravilloso que..." y como si recordase que para estar sentado suda mucho, agrega: "... hace mucho calor". Termina "... pero tiene mar y unas vistas maravillosas" Eso vuelve a decirme cuando hace que nos movamos para que en el fondo salga la vista hacia Bocagrande. Le encanta caminar. Le encanta tocar caminando. Así hace su publicidad.
El Sr Alex genera distintas sensaciones: al comienzo puedes pensar que es otro de los locos acalorados de la ciudad, luego ves que no toca un saxofón, luego que eso que toca esta hecho de un tubo, y confirmas que no sólo es un loco acalorado, sino que también es un artista. Al final, cuando él te ha dejado atrás y ves los demás instrumentos colgados como mercancía, conoces al verdadero hombre: él vive de la música en todos los sentidos. "Desde chiquito, pero mi papá ya está muerto." Sin embargo, la música no sólo es un negocio para él "La música es un arte que a mucha gente le gusta, sea el vallenato, el huayno, el "condor pasa"... esa música de años y años. La gente evoluciona con la música. Sin la música la gente no puede vivir. Ahora hay estas cosas y que el reggaeton, que también cambia a la humanidad, pero la gente sigue escuchando la misma música a la antigua" Me quedo flotando en esa frase, y empiezo a descifrarla recordando los sonidos que de inmediato suenan. La interrupción del saxofón en las calles, es la bofetada cálida de los sonidos puros, desintoxicados de manchas difuminadoras, y la inmediatez de nuestro ahora. "Creo que el reggaeton ya ni se escucha, eso es un ratico nada más" escucho indecisa de tomar sus palabras como deseo, profecía o seguridad.
"Nunca le agarré al internet, por eso no puedo aprender a tocar las otras músicas para los turistas" Tocó entonces la melodía de la Pantera Rosa. "Con el compás y el oído puedo sacar todas. Esta la aprendí en Acapulco" Por la forma en que me mira, noto que está emocionado. Piensa que por fin va a conseguir los recuerdos... cómo si fuera más lo que el se lleva de Cartagena, que lo que él deja del Perú. Empiezo a sentir por él la misma admiración que la de alguien que sabe mucho y reconoce poco, pero hace mucho calor para ser sensible, y ahora estoy en medio de una negociación por uno de los instrumentos. "Cuarenta, mínimo treinta y cinco" afirma varias veces el Sr Alex.
"Cuando quieras te enseño a tocar me dice" y se despide iniciando de nuevo su recorrido musical.
Mientras me entretengo con la melodía que se pierde, esta para de repente, mientras me dice cuando me alcanza: "Cuando subas los vídeos pones mi nombre" ¿Alex ....? "Ese no es mi nombre..."
Lo prometido es deuda:
Edil Abelardo Cabello Lorenzo
Músico, vendedor.
Tel: 988405971-Perú.

1 comentario:

  1. hola.....soy de la isla de cozumel, quintana roo (mexico). hay forma de contactar a esta persona? el telefono que publicas estara dispónible todavia? me interesaria compararle su producto para un grupo infantil que tengo.... mil gracias

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